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Un país que no progresa, difícilmente pueda ser revolucionario. Entrevista para Diario de Cuba

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¿Se puede hablar aún de Revolución en Cuba?

Las revoluciones cuando se institucionalizan dejan de ser revoluciones y hace muchos años que la cubana dejó de ser una revolución.

Una revolución es un cambio social que produce rupturas en el sistema político, el sistema económico y/o en la sociedad. La Revolución cubana de 1959 claramente produjo rupturas en el orden político, económico y social. Sin embargo, no debe perderse de vista que el origen de la Revolución cubana no es el de una “revolución comunista”, ni siquiera socialista. Fue una revolución democrática y nacionalista y como tal recibió un inmenso apoyo social.

Sin embargo, la geopolítica y su propia supervivencia llevaron a los dirigentes de esa revolución a cambiar su naturaleza y quebrar el consenso mayoritario que sustentaba el contrato social de aquel entonces.

Varias generaciones de cubanos participaron en ese proceso con la esperanza de que sus descendientes vivieran en un país próspero en el que rigiera la justicia social. Pero, en la medida en la que el sistema se institucionalizaba y el país se alineaba con otros regímenes comunistas, se iba perdiendo la esencia revolucionaria del mismo, dando paso a un sistema burocrático, conservador y excluyente.

Es difícil decir hasta cuándo existió la Revolución. En mi opinión, desde el momento en el que predominaron los dogmas ideológicos por encima de las realidades de la vida, Cuba dejó de ser un país revolucionario.

La revolución debe identificarse con el progreso, y difícilmente un país que no progresa puede ser revolucionario, sobre todo si las medidas que conducen a ese progreso no son adoptadas por consideraciones ideológicas.

¿Qué habría que salvar del período revolucionario?

Claramente, Cuba no debería prescindir del carácter universal de su sistema educativo y de su sistema de salud pública. Sin embargo, en las condiciones actuales, ambos sistemas están amenazados por la escasez de recursos que conspira con la calidad de los mismos.

En los primeros años de la Revolución predominaba un espíritu de solidaridad y cooperación y ayuda mutua que ha ido cediendo al egoísmo que caracteriza le escasez. La sostenibilidad de los principales logros de la revolución está comprometida por el persistente estancamiento económico.

¿Cómo clasificaría el momento actual que vive Cuba?

Cuba vive un momento crucial de su historia. El proyecto revolucionario ya no está en el imaginario de la mayor parte de la población y muy especialmente en las generaciones jóvenes, pero tampoco se han revelado las contradicciones sociales que suelen conducir a cambios radicales en el orden social y político.

La economía está estancada y no existen elementos visibles de cambio. Las reformas económicas esenciales siguen pendientes y no existen indicios de que vayan a ser llevadas a cabo.

Cuba está anclada en el pasado y no hay esperanza de que se mueva hacia el futuro.

Tomado de Diario de Cuba, Madrid, 4 de enero de 2019.

Autor

Nací en La Habana, Cuba, el 1 de abril de 1958. Vivo en Cali, Colombia desde 1989. Estudié Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana e hice mi Doctorado en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente soy Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Desde 1990 trabajo como profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, en la que me desempeñado como Director del Departamento de Economía entre 1995 y 2002 y entre 2006 y 2012. En 1989, al llegar a Colombia, fui profesor en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Entre 1984 y 1988 trabajé como Investigador de Mercados Internacionales en el Fondo Cubano de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura de Cuba y entre 1981 y 1984 fui Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, Cuba. Mis intereses intelectuales abarcan un amplio espectro de temas que van desde problemas relacionados con la economía política internacional, la historia económica mundial, la historia del pensamiento económico, la política económica y los modelos de desarrollo hasta aquellos relacionados con la cultura y las artes, especialmente, la ópera, el ballet, el cine, el teatro, la literatura y las artes visuales. Este blog estará dedicado a mis temas de interés, así como a la difusión de mis notas de clase para mis cursos en la universidad.

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