América Latina

Crisis política en Bolivia. Caos e incertidumbre

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El domingo 10 de noviembre, el presidente boliviano Evo Morales, renunció a la presidencia en medio de numerosas protestas populares frente a evidencias de fraude e irregularidades en las recientes elecciones presidenciales. El presidente anunció un golpe de Estado que lo obligaba a renunciar “para evitar el derramamiento de sangre”. Sin embargo, es necesario poner las cosas en su justa dimensión.

La Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia estipuló en 2009 que el Presidente o la Presidenta serían elegidos por sufragio universal por un período de cinco años y podrían ser reelegidos (as) por una vez de manera continua. Así las cosas, Evo Morales que ya había ejercido la presidencia bajo la anterior constitución de 2006 a 2009, pudo ser elegido por un primer período, de acuerdo a la nueva Constitución y reelegido en 2014. Así las cosas, no podría volver a presentarse en 2019. No obstante, su intención de perpetuarse en el poder lo llevó a convocar un referendo en 2016 para modificar la Constitución aprobada solo unos años antes, con el objeto de permitir la reelección indefinida. El resultado del referendo le fue adverso al líder boliviano. El NO obtuvo el 51,3% frente al 48,7% del SI.

Entonces, en contra de la Constitución Boliviana y de la decisión mayoritaria del pueblo boliviano, Evo Morales recurrió al Tribunal Constitucional, invocando un derecho humano y este organismo violando la Constitución falló a favor del presidente permitiéndole concurrir a las elecciones para un nuevo período que comenzaría en enero de 2020.

En la jornada electoral del 20 de octubre, se elegía al Presidente y Vicepresidente de la República, a 36 senadores y a 130 diputados. De acuerdo al sistema electoral boliviano, el presidente es elegido, en primera vuelta, con más del 50% de los votos válidos emitidos o si obtiene más del 40% y aventaja en más de un 10% a su más cercano contendiente. De lo contrario, habría una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.

Cuando se realizaba el conteo de votos, alrededor de las 20:00h, el Tribunal Superior Electoral (TSE), con un 83,76% de las actas computadas, informaba que Evo Morales obtenía 45,28% de los votos y Carlos Mesa, 38,16% , es decir, 7,12% de diferencia. Después de esta información, el TSE interrumpe las informaciones y las reanuda horas después anunciando una victoria de Morales en primera vuelta. Las denuncias no se hicieron esperar. El gobierno aceptó la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el proceso y la misma encontró numerosas irregularidades, tales como: desvío de los datos a un servidor externo, fuera de la red oficial y cuya existencia fue omitida; 78 actas, un 23% de la muestra mostraban irregularidades, entre ellas, rectificación de datos por una misma persona; falta de correspondencia entre firmas originales y copias en actas de conteo; documentación incendiada en Potosí, Chuquisaca y Santa Cruz, lo cual impedía un recuento válido de los votos emitidos. En consecuencia, la OEA no validó el ejercicio electoral y el presidente anunció que convocaría a nuevas elecciones.

Sin embargo, las protestas públicas llevaron a acelerar un proceso de crisis política que condujo a que el alto mando de las Fuerzas Armadas “sugiriera” al Presidente Evo Morales su renuncia el pasado 10 de noviembre. Este hizo el anuncio público y, seguidamente, igual decisión tomaron el vicepresidente, el presidente del Senado y el de la Cámara de Diputados creando una crisis constitucional. Mientras tanto, se suceden atracos en diversos territorios de la geografía boliviana, en medio de un peligroso vacío de poder.

El origen de la crisis no es otro que el intento de Evo Morales y de su movimiento político, el Movimiento al Socialismo (MAS) de perpetuarse en el poder, en contra de la Constitución, la ley y el criterio mayoritario de los bolivianos.

¿Qué ha pasado en Bolivia en estos años de gobierno de Evo Morales? Bolivia se ha beneficiado, en los últimos años, de una coyuntura favorable en los precios de su principal producto de exportación en los últimos años, el gas natural. En los primeros meses de su primer gobierno, nacionalizó los recursos de hidrocarburos del país, los cuales estaban en manos de compañías transnacionales (Repsol y Petrobras) que habían recibido concesiones del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Posteriormente, se adoptaron otras medidas de nacionalización de las empresas que explotaban recursos naturales en el país o una renegociación de las concesiones otorgadas a empresas transnacionales extranjeras. También bajo su gobierno se llevó a cabo una campaña de alfabetización con el objetivo de alfabetizar a cerca de 1.200.000 bolivianos. En su segundo período se llevaron a cabo nuevas nacionalizaciones de empresas, entre las que destacan varias empresas de energía eléctrica, la tercera parte de una cementera francesa, así como la mina de Colquiri en Oruro. En mayo de 2010, el gobierno enfrentó su primer conflicto con los sindicatos obreros debido a la Huelga General, decretada por la Central Obrera Boliviana, reclamando un aumento de salarios superior al 5% decidido por el gobierno.

Entre 2006 y 2018, el Producto Interior Bruto (PIB) de Bolivia ha crecido a un ritmo de 4,9% promedio anual, lo cual ubica al país entre los de mejor desempeño en la región de América Latina y el Caribe (FMI, 2019). El PIB per cápita a precios constantes de 2010 ha pasado de 1.751 dólares en 2006 a 2.564 en 2018 (UNCTAD, 2019). La inflación promedio anual ha estado en el orden de 5,3% promedio anual, mientras que la tasa de desempleo era del 8% en 2006, cerró en 3,5% en 2018. La proporción entre la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos y el PIB fue positiva entre 2006 y 2014 y a partir de allí, coincidente con la caída de los precios de combustibles, e hidrocarburos, cambio a un signo negativo, con lo cual de una situación superavitaria se pasó a una deficitaria. La proporción entre la deuda pública y el PIB pasó de 54,4% en 2006 a 37,6% en 2014 y a partir de entonces, comenzó a ascender nuevamente, hasta un 53,9% en 2018. La tasa de ahorro bruto ha venido en descenso sistemático desde el inicio de su gobierno. En 2006 era de 26,6% del PIB hasta llegar a 16,1% en 2018, mientras que la tasa de inversión pasó de 13,9% en 2006 a 20,6% en 2018 (FMI, 2019). La inserción internacional de Bolivia se ha mantenido caracterizada por un patrón de especialización altamente dependiente de la exportación de hidrocarburos y de minerales, que representan más del 60% de las exportaciones totales (COMTRADE, 2019). Para concluir este breve resumen, resulta necesario mencionar que Bolivia ocupa hoy el lugar 118 en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de un total de 189. En 2010 su IDH fue de 0,649 y para 2017 fue de 0,693 (PNUD, 2019). En los años de su gobierno, el balance de la política social fue, sin dudas, positivo, aunque en los últimos tiempos, la coyuntura económica no es necesariamente positiva.

No cabe dudas que el ya ex-presidente tiene una gran cuota de responsabilidad no solo en el origen de la crisis sino también en el caos y la incertidumbre que han sucedido a su renuncia. En un cálculo político inaceptable, el MAS parece renunciar a su responsabilidad como partido más votado en las elecciones y como partido mayoritario en la Asamblea Legislativa y sus principales funcionarios abandonan sus cargos, dejando el país a merced de un posible golpe de Estado, por parte de las Fuerzas Armadas. Se impone una solución por los canales democráticos y la conservación del Estado de Derecho.

Autor

Nací en La Habana, Cuba, el 1 de abril de 1958. Vivo en Cali, Colombia desde 1989. Estudié Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana e hice mi Doctorado en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente soy Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Desde 1990 trabajo como profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, en la que me desempeñado como Director del Departamento de Economía entre 1995 y 2002 y entre 2006 y 2012. En 1989, al llegar a Colombia, fui profesor en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Entre 1984 y 1988 trabajé como Investigador de Mercados Internacionales en el Fondo Cubano de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura de Cuba y entre 1981 y 1984 fui Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, Cuba. Mis intereses intelectuales abarcan un amplio espectro de temas que van desde problemas relacionados con la economía política internacional, la historia económica mundial, la historia del pensamiento económico, la política económica y los modelos de desarrollo hasta aquellos relacionados con la cultura y las artes, especialmente, la ópera, el ballet, el cine, el teatro, la literatura y las artes visuales. Este blog estará dedicado a mis temas de interés, así como a la difusión de mis notas de clase para mis cursos en la universidad.

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