Colombia

La Alianza del Pacífico y su importancia para Colombia y el Valle del Cauca

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La Alianza del Pacífico es un acuerdo de integración, establecido por la Declaración de Lima del 28 de abril de 2011, entre Colombia, Chile, México y Perú y en el que cuatro economías avanzadas (Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Singapur) solicitaron su incorporación como Estados Asociados en la cumbre efectuada en Cali entre el 29 y el 30 de junio de 2017.

La Alianza del Pacífico no solo es un acuerdo de libre comercio entre los países miembros (algo que estaba establecido por acuerdos bilaterales previos) sino que además, facilita la movilidad de personas entre los cuatro países y establece mecanismos de cooperación en temas tales como intercambio académico, desarrollo sostenible, acceso a los mercados, especialmente del litoral asiático del Pacífico, y representación diplomática conjunta en países de Asia y África.

En el momento en que aparece esta organización, se impuso un nuevo ritmo al proceso de integración en América Latina y el Caribe, debido a que los otros esquemas de integración, tales como el Mercado Común del Sur, la Comunidad Andina de Naciones, el Mercado Común Centroamericano y la Comunidad del Caribe se enfrentan a múltiples problemas que no han permitido profundizar los mecanismos integracionistas, y en algunos casos, incluso enfrentan una reversión de sus respectivos procesos.

Este acuerdo ha podido aprovechar algunas condiciones que tienen estas cuatro economías que facilitan la integración, tales como la complementariedad económica, la compatibilidad de las políticas económicas y la voluntad política de los gobiernos.

De acuerdo con cifras del Fondo Monetario Internacional para 2017, estos cuatro países constituyen un mercado de 222,8 millones de habitantes, y un Producto Interior Bruto (PIB) de 1,9 billones de dólares corrientes, lo cual convierte a este mercado conjunto en el noveno del mundo, después de Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Reino Unido, India, Francia y Brasil. El intercambio total de mercancías de los cuatro países sumó 1,1 billones de dólares en 2017 (COMTRADE), con exportaciones totales por valor de 560,7 millones e importaciones por valor de 571,4 millones.

En estos años de existencia, el comercio de los países de la Alianza del Pacífico con Asia ha aumentado de 244 a 283 miles de millones de dólares. Sin embargo, es llamativo que, a diferencia de sus socios, que incrementan su comercio con Asia, Colombia lo ha reducido. Las exportaciones colombianas a los países asiáticos pasaron de 8,1 mil millones de dólares en 2012 a 5,9 mil millones en 2017, mientras que las importaciones se redujeron de 16,1 a 14,1 mil millones de dólares, en el mismo período. Colombia es, por otra parte, el país miembro con menos presencia en los mecanismos de cooperación económica en el Océano Pacífico, puesto que, a diferencia de sus socios, no pertenece ni al Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC) ni al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Transpacific Partnership-11 después de la salida de Estados Unidos) y es, entre los cuatro miembros, el que tiene menos acuerdos de libre comercio con la región asiática.

Por otra parte, las exportaciones colombianas hacia el continente asiático han mantenido una altísima concentración, puesto que en 2012, los combustibles representaban el 80% del total y para 2017, con menores valores, representaron el 83%. Si se consideran los principales productos minerales, este porcentaje ascendía a 90% en 2012 y a 91% en 2017. Mientras tanto, las importaciones procedentes de Asia mantienen una estructura más diversificada, aunque en su casi totalidad son maquinarias, equipos o bienes industriales. Esta situación demuestra un patrón de comercio inter-industrial en el que Colombia se caracteriza por exportar materias primas con escaso valor agregado y por importar bienes industriales con cierta complejidad tecnológica. Por otra parte, desde el punto de vista geográfico, el comercio de Colombia con Asia también es altamente concentrado puesto que el 57,6% de las exportaciones se dirigen a China, Japón, Corea del Sur y Singapur y el 82,5% de las importaciones provienen de China, Japón, India y Corea del Sur.

La experiencia de procesos de integración entre países con similar nivel de desarrollo ha potenciado el comercio intra-industrial, que es el patrón de comercio que caracteriza el intercambio de bienes entre países desarrollados. En los años noventa, cuando se revitalizó la Comunidad Andina, el comercio entre Colombia y sus entonces socios andinos se benefició de un mayor crecimiento del comercio intra-industrial. Sin embargo, los años del boom petrolero y del carbón, modificaron notablemente la estructura de las exportaciones colombianas orientándolas de manera determinante hacia los combustibles, por lo que aumentó considerablemente la vulnerabilidad del país frente a los “shocks” de precios internacionales. Mientras tanto, la caída de los precios, la reducción de las exportaciones y su impacto sobre el tipo de cambio del peso hacia una fuerte devaluación frente al dólar después de 2014, no han significado un cambio sustancial en esta estructura ni han conducido a la dinamización de las exportaciones no tradicionales, las cuales podrían ser más sensibles a la devaluación. En tal coyuntura, la situación externa de la economía colombiana se ha visto seriamente afectada y mientras los demás socios de la Alianza del Pacífico se fueron acomodando paulatinamente a las nuevas condiciones del entorno internacional, Colombia se ha mantenido rezagada en materia comercial, a pesar de que logró ajustar su equilibrio macroeconómico, controlar la inflación, evitar la recesión y conservar el grado de inversión en las calificadoras de riesgo.

Entre 2012 y 2017, la Balanza Comercial de Colombia con sus socios de la Alianza ha sido persistentemente negativa, aunque ciertamente el déficit se ha venido reduciendo, sobre todo después de 2014. Las exportaciones se redujeron año a año entre 2012 y 2016 pero repuntaron en 2017. Los combustibles constituyen el principal rubro de exportaciones colombianas hacia cada uno de los tres socios aunque en proporciones menos altas que Asia, pero de todas formas es considerable. Sin embargo, en la lista de principales productos colombianos exportados hacia los países de la Alianza, a excepción de los combustibles aparecen vehículos, plásticos y sus manufacturas, azúcares y artículos de confitería, aceites, grasas, productos de la industria química, productos farmacéuticos y otros que indican un determinado nivel de elaboración y una mayor diversificación a favor de los productos industriales.

Es por ello que, a pesar del relativo retraso de Colombia respecto a sus socios, tanto en la estructura de su inserción internacional en la misma, como en la proyección de sus relaciones con Asia, la Alianza del Pacífico constituye una gran oportunidad. Para aprovecharla adecuadamente es necesario elevar la productividad y la competitividad de la producción tanto industrial como agrícola, así como mejorar la infraestructura para reducir los costos de transporte.

El Valle del Cauca, como una región de vocación agro-industrial sin dependencia de la producción de combustibles tiene inmensas oportunidades tanto dentro de la Alianza del Pacífico como en la proyección de futuros negocios con Asia. Así las cosas, consolidar la posición de Colombia dentro de la Alianza es el primer paso para aprovechar las inmensas oportunidades que existen en el comercio y la inversión con países asiáticos que, como es sabido, constituyen la región de más rápido crecimiento económico y de mayor dinamismo comercial en el mundo.

Tomado de la revista 500 Empresas + exitosas del Valle, El País, Cali, 30 de julio de 2018, páginas 48 y 54.

Autor

Nací en La Habana, Cuba, el 1 de abril de 1958. Vivo en Cali, Colombia desde 1989. Estudié Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana e hice mi Doctorado en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente soy Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Desde 1990 trabajo como profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, en la que me desempeñado como Director del Departamento de Economía entre 1995 y 2002 y entre 2006 y 2012. En 1989, al llegar a Colombia, fui profesor en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Entre 1984 y 1988 trabajé como Investigador de Mercados Internacionales en el Fondo Cubano de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura de Cuba y entre 1981 y 1984 fui Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, Cuba. Mis intereses intelectuales abarcan un amplio espectro de temas que van desde problemas relacionados con la economía política internacional, la historia económica mundial, la historia del pensamiento económico, la política económica y los modelos de desarrollo hasta aquellos relacionados con la cultura y las artes, especialmente, la ópera, el ballet, el cine, el teatro, la literatura y las artes visuales. Este blog estará dedicado a mis temas de interés, así como a la difusión de mis notas de clase para mis cursos en la universidad.

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