Cuba

Los cambios institucionales en el proyecto de nueva Constitución cubana. Un análisis previo con base a los resúmenes publicados

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Cuba ha entrado en un proceso de elaboración de una nueva Constitución para actualizar la Carta Magna a una serie de cambios que ya se estaban produciendo en la realidad del país.

Aun no se conoce el proyecto en su totalidad, el cual está siendo discutido por la plenaria de la Asamblea Nacional, sin embargo, se han publicado resúmenes de los cambios principales en diversos medios de prensa.

El sistema político, económico y social y el papel del Partido Comunista de Cuba.

La nueva ley fundamental mantiene el carácter socialista del sistema económico, político y social, así como el papel rector del Partido Comunista en la sociedad y el carácter irreversible del socialismo. Esta formulación tiene varios problemas. La primera cuestión a discutir es qué significa que el sistema sea socialista. El análisis del socialismo merece un espacio aparte pero la definición al uso por los partidos comunistas en el poder ha sido la del predominio de la propiedad social sobre los medios de producción fundamentales. Como propiedad social se ha definido la del Estado y la cooperativa. Sin embargo, en los países del llamado “socialismo real” la propiedad estatal ha estado muy lejos de ser realmente social, toda vez que la sociedad carece de los mecanismos para ejercer su condición de propietario colectivo, lo cual ha generado un desinterés general en los resultados efectivos de la gestión de esa propiedad. Uno de los cambios fundamentales de la nueva Constitución es el reconocimiento de la propiedad privada junto a la social y la mixta, así como la posibilidad de que empresarios privados puedan formar empresas mixtas con entidades privadas extranjeras e incluso con empresas estatales “siempre que sea de interés del Estado”, lo cual agrega un nivel de discrecionalidad que afecta la necesaria transparencia en la actividad de los diversos agentes económicos.

Por otra parte, como sistema político socialista se asume el que se replicó en los países en los que ha gobernado el Partido Comunista o su similar y de ahí el reconocimiento explícito de su papel dominante en el ejercicio monopólico del poder. Esto es claramente discutible porque el Partido Comunista es una minoría en la sociedad y porque ningún partido en un Estado de Derecho debería tener asegurado el monopolio del poder sino que debería ganarlo en las urnas en franca lid competitiva con otras opciones políticas. La “irrevocabilidad” del socialismo no puede escribirse en piedra en una constitución. La historia ha demostrado que la realidad es cambiante y si nos atenemos a la dialéctica materialista, resulta un contrasentido filosófico similar al del “fin de la historia”.

Cambios en el concepto de familia y del matrimonio.

Uno de los cambios más trascendentales que, sin embargo llega tarde respecto a otros países de América Latina es el reconocimiento del matrimonio como la “unión voluntariamente concertada de dos personas con aptitud legal para ello”. Esto, junto al reconocimiento explícito de la igualdad de género y orientación sexual, significa un gran paso de avance en una sociedad en la que en años atrás se persiguió la homosexualidad con la cárcel, los campos de trabajo agrícola o la expulsión de centros laborales o la destitución de cargos de dirección a cualquier nivel. Muchas vidas fueron destrozadas por la homofobia oficial y este reconocimiento significa un indudable avance social.

Cambios en la estructura del sistema de gobierno.

Se separan las funciones de Jefe del Estado y de Jefe del Gobierno, actualmente concentradas en una sola persona. Se crean los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República y de Primer Ministro. Todos serían elegidos por la Asamblea Nacional por un período de cinco años y no podrían ejercer estos cargos por más de dos períodos. El Presidente sería el Jefe del Estado y el Primer Ministro encabezaría el Consejo de Ministros y por tanto, sería el Jefe del Gobierno. Así las cosas, Cuba se mantendría como el único país latinoamericano que no elige su presidente, mediante el sufragio universal directo y secreto, lo cual es un derecho del resto de ciudadanos de la región. La elección del Presidente por el Parlamento es una figura que existe en los casos de China y de Vietnam, así como en algunos países democráticos de Europa que se caracterizan por ser regímenes parlamentarios. Esa no es la tradición cubana de antes de 1959 ni es la tradición latinoamericana. Mantener la elección del Presidente y el Vicepresidente por parte de la Asamblea Nacional es uno de los déficit democráticos que refleja el nuevo proyecto. Faltaría por ver cuáles son las funciones que se asignan al Presidente y cuales al Primer Ministro, puesto que parecería que el Presidente podría quedar como símbolo del Estado, con un papel ceremonial (a menos que cuente con la Presidencia del Consejo Nacional de Defensa, por defecto) y el Primer Ministro a cargo de las cuestiones cotidianas de la administración y entre ellas, la responsabilidad directa por la marcha de la economía.

Se mantiene la existencia del Consejo de Estado como órgano permanente de la Asamblea Nacional, sin embargo, la novedad es que a partir del establecimiento de la nueva Constitución, el Presidente, Vicepresidente y secretario de la Asamblea Nacional lo serán también del Consejo de Estado. Respecto a la Asamblea Nacional sería conveniente que se redujera en tamaño para dar paso a un cuerpo legislativo profesional que sesione permanentemente y sea responsable por su actividad. En tal sentido, sería muy útil que en lugar de candidaturas únicas se crearan circunscripciones uninominales en los que la población elija solo un candidato entre varios y ese candidato responda directamente ante sus electores por su labor. Por esa razón, no sería conveniente que el Presidente, el Vicepresidente, el Primer Ministro y los miembros del gobierno sean al mismo tiempo, diputados.

A nivel local se producen cambios notables. Se suprimen las Asambleas Provinciales y se crearían Gobiernos Provinciales, con un Gobernador a la cabeza y un Consejo formado por los presidentes de las Asambleas Municipales y los Intendentes (nueva figura para designar al presidente del Consejo de Administración Municipal). Habría que ver cómo se elegirían estas autoridades de gobierno territorial, sin embargo, sería adecuado que fueran elegidos directamente por la población del territorio. El período de los delegados de las Asambleas Municipales se aumentaría de dos años y medio a cinco años, aunque nada se ha dicho de cual sería el período de gobierno de las autoridades provinciales, presumiblemente igual que las municipales.

En otro de los cambios, la Contraloría General de la República se convierte en órgano estatal de carácter constitucional y se crea el Consejo Electoral Nacional y se define al Consejo de Defensa Nacional como un “órgano superior del Estado que dirige el país durante situaciones excepcionales y de desastre”, lo cual limita los poderes constitucionales de los órganos supremos del Estado.

A manera de resumen.

El análisis más profundo debe hacerse cuando se disponga del texto completo del Proyecto, sin embargo, es claro que la nueva Constitución mantiene un déficit democrático en su formulación porque limita las facultades de los ciudadanos para decidir las cuestiones fundamentales de gobierno mediante la democracia directa y el control a la actividad del Gobierno y de sus representantes, así como por la concepción misma del proceso constituyente en el que el pueblo solo opina y decide un SI o un NO, cuando lo correcto habría sido la convocatoria a una Asamblea Constituyente, con delegados electos por el pueblo mediante sufragio universal. En este sentido, tanto el proceso que produjo la Constitución de 1976 como el actual retroceden frente a los previos que produjeron las Constituciones de 1901 y 1940.

Autor

Nací en La Habana, Cuba, el 1 de abril de 1958. Vivo en Cali, Colombia desde 1989. Estudié Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana e hice mi Doctorado en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente soy Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Desde 1990 trabajo como profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, en la que me desempeñado como Director del Departamento de Economía entre 1995 y 2002 y entre 2006 y 2012. En 1989, al llegar a Colombia, fui profesor en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Entre 1984 y 1988 trabajé como Investigador de Mercados Internacionales en el Fondo Cubano de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura de Cuba y entre 1981 y 1984 fui Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, Cuba. Mis intereses intelectuales abarcan un amplio espectro de temas que van desde problemas relacionados con la economía política internacional, la historia económica mundial, la historia del pensamiento económico, la política económica y los modelos de desarrollo hasta aquellos relacionados con la cultura y las artes, especialmente, la ópera, el ballet, el cine, el teatro, la literatura y las artes visuales. Este blog estará dedicado a mis temas de interés, así como a la difusión de mis notas de clase para mis cursos en la universidad.

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