Cuba

Peaje innecesario a la participación de empresarios privados y cooperativistas en el comercio exterior de Cuba

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Han sido publicadas las normas legales que regulan las relaciones entre los trabajadores por cuenta propia y cooperativistas (denominados “formas de gestión no estatal”) con las empresas estatales exportadoras e importadoras. Se trata de la Resolución 112/2020 del Banco central de Cuba, la Resolución 315/2020 del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, la Resolución 114/2020 del Ministerio de Economía y Planificación, y la Resolución 220/2020 del Ministerio de Finanzas y Precios.

Los aspectos prácticos fundamentales de estas normas son los siguientes:

  1. Se requiere tener una cuenta en monedas libremente convertibles (MLC), esto es dólares estadounidenses, euros, libras esterlinas, dólares canadienses, francos suizos, yenes japoneses, coronas suecas, coronas danesas, coronas noruegas y pesos mexicanos para realizar actividades de comercio exterior. No se por qué no incluyeron dólares australianos y dólares neozelandeses. Se debe realizar una declaración sobre la licitud de los fondos depositados y todas las transacciones deben ser bancarizadas.
  2. Además de la cuenta en MLC se debe tener una cuenta en pesos convertibles (CUC) para la parte correspondiente a los ingresos por exportaciones que se percibiría en esta moneda.
  3. Las “formas de gestión no estatal” establecen contratos con “entidades autorizadas” estatales de comercio exterior para realizar las actividades de exportaciones e importaciones.
  4. Las “entidades autorizadas” estatales de comercio exterior son las que aprueban los clientes o proveedores extranjeros y de ser necesario les proponen a las “formas de gestión no estatal” otras opciones de venta y compra “más ventajosas”. No obstante, los empresarios privados y cooperativistas pueden solicitar el proceso con un cliente o proveedor escogido por ellos, “siempre que no existan riesgos y se garanticen los cobros, pagos y la rentabilidad”.
  5. Todos los gastos en los que incurren las “entidades autorizadas”, incluido el margen comercial, se deducen en dólares de las cuentas corrientes de las “formas de gestión no estatal”.
  6. El precio de exportación se acuerda por las entidades autorizadas con el cliente externo, utilizando como referente el del mercado internacional.
  7. Las “entidades autorizadas” y las “formas de gestión no estatal” acuerdan un precio de adquisición del servicio o mercancía, a partir de descontar los costos en MLC del transporte doméstico, fletes, seguros, operaciones aduanales, margen comercial y otros gastos que produzca la entrega al cliente extranjero. En el caso de las importaciones, el precio final incluye, además del precio FOB (Free on board) del proveedor, todos los demás gastos de operaciones antes mencionados, derechos de aduanas, más el margen comercial.
  8. Del saldo resultante para los exportadores, después de los descuentos, el 80% del valor se deposita en las cuentas en MLC y el 20% en cuentas en CUC, pero las entidades estatales de comercio exterior deben girar ese 20% en forma de MLC a “la liquidez central”.

Todas estas normas se resumen en algo muy sencillo, los exportadores e importadores, pertenecientes a las llamadas “formas de gestión no estatal”, deben pagar al Estado cubano un “peaje” en moneda libremente convertible, por operar en el comercio exterior (indirectamente a través del Estado mismo).

Este peaje es múltiple, porque se pagan en MLC servicios que deberían cobrarse en la moneda nacional a la tasa de cambio correspondiente, porque se prestan dentro del país, más un margen comercial también en MLC, que no establece el mercado sino que lo determina el monopolista (es decir, la entidad estatal de comercio exterior), y además, el 20% del precio final descontado todo lo que se descuenta en costos de operación y márgenes comerciales que se traslada directamente al fondo central de divisas.

Esta medida tiene una serie de problemas:

  1. El primero y más importante es obligar a los empresarios privados (prefiero usar los términos reales) y cooperativistas cubanos a realizar las operaciones de comercio exterior a través de empresas estatales que cobran un margen de ganancia en MLC que no lo determina el mercado sino la condición de monopolista de la empresa estatal de comercio exterior. Ello podría traer como consecuencia que en el caso de las exportaciones el precio final se encarezca excesivamente y el producto o servicio exportable pierda competitividad o que, para mantener un precio competitivo a partir de las condiciones del mercado internacional, y tomando en cuenta costos de operaciones y márgenes de beneficio impuestos por las empresas de comercio exterior, el empresario privado considere que realizar la exportación no resulta suficientemente remunerativa. De igual forma, para quien realice importaciones de maquinarias, insumos o bienes intermedios para su negocio podría resultar excesivamente costoso realizar esas importaciones que podrían atentar contra la viabilidad de su negocio.
  2. La obligación de operar el comercio exterior a través de empresas estatales cubanas significa que estas operaciones podrían ser perseguidas por las sanciones económicas de Estados Unidos.
  3. Una vez más, el Estado cubano aparece como una institución “extractiva” que lejos de estimular el emprendimiento y la iniciativa, los restringe y penaliza.
  4. Todo el proceso se vuelve excesivamente complejo por la existencia de una moneda nacional que, a pesar y en contravención de la ley, carece, en realidad, de curso forzoso y fuerza liberatoria ilimitada en todo el territorio nacional y al mismo tiempo resulta inconvertible dentro del país por carecer de un tipo de cambio único y adecuado. Para esto, la mejor solución será afrontar, de una vez y por todas, la cuestión de la reforma monetaria y cambiaria, de forma tal que el peso cubano sea convertible, al menos en todo el territorio nacional, a una tasa de cambio que refleje la realidad de la capacidad productiva, precios relativos y niveles de competitividad de la economía nacional respecto a la economía internacional.
  5. No existen mecanismos de crédito de fomento para el desarrollo de las exportaciones o para las importaciones bienes intermedios que se utilicen para el desarrollo de producciones exportables.

¿Qué debería hacerse?

  1. Abandonar el monopolio estatal del comercio exterior y permitir que empresas, tanto estatales como privadas y cooperativas, nacionales, mixtas o extranjeras operen en el comercio exterior, en función de las condiciones del mercado. Esto incluiría la opción de los empresarios de realizar sus operaciones de comercio exterior, de forma independiente, o través de organizaciones empresariales o cooperativas creadas al efecto.
  2. Asegurar los ingresos del Estado por la actividad de comercio exterior a través de un sistema arancelario que combine una protección adecuada a la producción nacional con el estímulo a las exportaciones, además de facilitar la importación de bienes de capital o bienes intermedios que se utilicen en la producción nacional, especialmente con destino a las exportaciones.
  3. Unificar el sistema monetario, basado en una moneda nacional convertible, con una tasa de cambio única, económicamente fundamentada, a partir de las condiciones de precios y niveles de competitividad relativos de la economía nacional y la economía internacional.
  4. Crear líneas de crédito de fomento para apoyar la labor exportadora y para apoyar las importaciones de bienes intermedios y de capital que se utilicen para producir bienes o servicios, especialmente exportables.

Es hora de que las autoridades cubanas comprendan que liberar las fuerzas productivas no puede ser un lema vacío y que no es tiempo de más experimentos, sino de adoptar medidas que realmente tengan un impacto positivo en el desarrollo de la economía nacional y en el bienestar de toda la sociedad y esto pasa, necesariamente, por estimular el emprendimiento y la iniciativa.

Autor

Nací en La Habana, Cuba, el 1 de abril de 1958. Vivo en Cali, Colombia desde 1989. Estudié Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana e hice mi Doctorado en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente soy Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Desde 1990 trabajo como profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, en la que me desempeñado como Director del Departamento de Economía entre 1995 y 2002 y entre 2006 y 2012. En 1989, al llegar a Colombia, fui profesor en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Entre 1984 y 1988 trabajé como Investigador de Mercados Internacionales en el Fondo Cubano de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura de Cuba y entre 1981 y 1984 fui Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, Cuba. Mis intereses intelectuales abarcan un amplio espectro de temas que van desde problemas relacionados con la economía política internacional, la historia económica mundial, la historia del pensamiento económico, la política económica y los modelos de desarrollo hasta aquellos relacionados con la cultura y las artes, especialmente, la ópera, el ballet, el cine, el teatro, la literatura y las artes visuales. Este blog estará dedicado a mis temas de interés, así como a la difusión de mis notas de clase para mis cursos en la universidad.

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