Europa

La URSS y el problema de las nacionalidades en la perspectiva del tiempo

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El 30 de diciembre de 1922 surgió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que, en la apariencia, era el primer Estado de obreros y campesinos, en el que había sido eliminada la explotación y reinaba el imperio de la igualdad, incluyendo la de cada una de las nacionalidades que antes incluía el destruido Imperio Ruso. La realidad fue otra y por eso esta entidad aparentemente federal, pero que en realidad no lo era, desapareció 69 años después, cuando se desplomó el régimen comunista y se disolvió el Estado multinacional.

Cuando se analiza el desastre que dio al traste con la idea de la URSS, muchos responsabilizan a Stalin, otros a los responsables del estancamiento posterior, especialmente a Brezhnev, y otros encuentran en las reformas de Gorbachov o a la ambición desmedida de Yeltsin y los apetitos de poder de los otros líderes republicanos, la mayor responsabilidad. La realidad es mucho más compleja y tienes orígenes más complejos, pero podría resumirse en la incapacidad del sistema soviético de reformarse. Fue tal su rigidez que cualquier intento de reforma se enfrentaba a un insalvable muro contra el cual solo pudo la disolución.

Sin embargo, el objetivo de estas notas no es analizar por qué fracasó el socialismo soviético que, dicho sea de paso, fue el “modelo” a seguir por la mayor parte de países en los que pretendió establecerse ese tipo de socialismo. Y ese modelo si le debe mucho a Stalin, aunque en él también Lenin tiene una gran responsabilidad. Así, el objetivo es reflexionar sobre las condiciones en las que se produjo el surgimiento de la URSS como realidad política, económica y social.

La revolución bolchevique y el problema de las nacionalidades.

Desde el mismo momento en que se estableció el régimen bolchevique, el problema de la igualdad entre las diversas nacionalidades se convirtió en una prioridad del nuevo gobierno. El Imperio ruso había sometido a cientos de nacionalidades bajo su dominación, así como de la iglesia Ortodoxa. De hecho, en el primer Consejo de Comisarios del Pueblo (gobierno), se creó un comisariado de Nacionalidades, el cual, por cierto, se encomendó a Iosif Stalin, un blochevique georgiano quien, sin embargo, tuvo alma de “gran ruso”. Con la intención de igualar a todas las nacionalidades, Lenin aspiraba a evitar la secesión de los pueblos no rusos del Imperio, especialmente de aquellos con raíces culturales más desarrolladas. No obstante, no pudo evitar la independencia pacífica de Finlandia que había sido absorbida por el Imperio en tiempos de Alejandro I (1808), ni la de los países del Bático (Estonia, Letonia y Lituania) que fueron incorporadas entre los siglos XVIII y XIX, perdidas después de la Primera Guerra Mundial y recuperadas después de la Segunda Guerra Mundial.Sin embargo, a pesar de la voluntad de igualdad entre las naciones se enfrentaban tensiones independentistas en Ucrania, especialmente promovidas por los destacamentos cosacos, así como en Georgia, que había sido anexada a principios del siglo XIX.

La Guerra Civil de 1918-21 creó la posibilidad de la desintegración del Estado en la medida en que las fuerzas de la llamada “Rusia blanca” controlaba un importante territorio en Siberia y en el Sur pero la victoria del Ejército Rojo en la guerra permitió conservar lo que quedaba del territorio después de la Paz de Brest-Litovsk.

Terminada la Guerra Civil, se reemplazó la política de confiscaciones y de terror contra los campesinos impuesta por el “Comunismo de Guerra” por la llamada Nueva Política Económica (NEP) con la cual se pretendía reanimar la economía a través de ciertos estímulos a las relaciones monetarias y mercantiles, así como incentivar a la economía privada, especialmente campesina, para incrementar la producción. Todo ello creó las condiciones para el replanteamiento de las relaciones entre los territorios no rusos y Rusia, lo cual se tradujo en la necesidad de elaborar una nueva Constitución y conformar un nuevo tipo de Estado.

Enfrentamiento entre Lenin y Stalin por la organización estatal.

En 1922, la salud de Lenin estaba seriamente quebrantada, debido a varios derrames cerebrales que lo obligaron a pasar períodos alejado de la política, por lo que la labor cotidiana del Partido era dirigida por un triunvirato de facto formado por Iosif Stalin, Lev Kámenev y Grigori Zinóviev, mientras que la gestión del gobierno estaba a cargo de Alexei Rykov y el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia (1) decidió que Stalin fuera el filtro de los asuntos de los que se le podía o no informar a Lenin, lo cual le dio un inmenso poder.

De acuerdo con Robert Service, en su magnífica biografía sobre Lenin, en el verano de 1922 se produjo un duro enfrentamiento entre Lenin y Stalin debido al tema del marco constitucional para el nuevo Estado. Stalin era partidario de agrupar todos los territorios no rusos dentro de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR) en calidad de autonomías sin derecho a la autodeterminación, lo cual convertiría a Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Armenia y Azerbaiján en repúblicas autónomas dentro de Rusia. Lenin, al conocer las intenciones de Stalin, decidió abrir un frente de lucha contra éste, presionando para que, en lugar de esto se crease una Unión de Repúblicas Socialistas de Europa y Asia, en la que la RSFSR sería una república más, junto a Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Armenia y Azerbaiján (2).

Sus relaciones se complicaron aun más cuando en un arrebato de ira Stalin insultó telefónicamente a Nadezhda Krúpskaya, la esposa de Lenin, a lo que Lenin respondió exigiendo una disculpa formal o de lo contrario rompería totalmente sus relaciones personales con Stalin. La crisis en las relaciones entre Lenin y Stalin llevó al primero a iniciar el dictado de una Carta al 13º Congreso del Partido, en la que menciona que este último había “concentrado un poder inmenso” que no estaba seguro “de que siempre sepa utilizarlo con suficiente prudencia”. Luego de caracterizar a cada uno de los más sobresalientes líderes de entonces, menciona que “Stalin es demasiado brusco … [lo que] se hace intolerable en el cargo de Secretario General”. Por esto proponía pasar a Stalin a otro puesto y nombrar a otro camarada que sea “más tolerante, más leal y más atento, menos caprichoso, etc”. Es sabido que Lenin fracasó en este intento.

A diferencia de Stalin, que dirigía las sesiones del Buró Político, Lenin, no podía asistir ni a éstas ni a las del Consejo de Comisarios del Pueblo, lo cual debilitaba su posición. Ante sus inmensas dificultades físicas, su carácter se hizo más colérico de lo que ya era, de acuerdo con algunos de sus biógrafos y algunos colegas llegaron a considerar que su juicio podría debilitarse debido a la enfermedad. En ese período sufrió varios derrames cerebrales que limitaban su movilidad e incluso su capacidad de hablar.

Al final, Lenin se impuso en la idea de la unión de repúblicas pero Stalin logró que se aprobara un cambio respecto al nombre y la denominación decidida fue la de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Adicionalmente, Stalin obtuvo otro gran triunfo que motivó la oposición, sobre todo de armenios y georgianos porque estas repúblicas junto a la de Azerbaiján quedaron agrupadas dentro de la República Socialista Soviética Federativa de Transcaucasia (RSSFT) (3), dentro de la cual éstas serían solo repúblicas autónomas. Esto enfureció aun más a Lenin quien intentó apoyar la causa de los líderes georgianos encabezados por Budu Mdivani, pero la salud le impidió dar esa batalla final (4). Así, se impuso la línea de Stalin y Orzhonikidze quienes acusaron a Mdivani de “desviacionismo nacionalista”, y éste respondió acusándoles de “chovinismo gran ruso”. Lenin hizo varias advertencias sobre el peligro del chovinismo ruso en las relaciones con los pueblos no rusos.

El “problema de las nacionalidades” durante la existencia de la URSS

La propaganda soviética de los tiempos de Stalin y posteriores insistió siempre en que en el Estado soviético se logró solucionar el “problema de las nacionalidades” y cada una de ellas logró la plenitud de su desarrollo bajo el poder soviético. La realidad fue totalmente distinta. Después de los años de la lucha por el poder dentro del régimen soviético, en el que Stalin logró consolidar su gobierno autoritario e indiscutido se reforzó la centralización de las decisiones políticas y económicas principales.

El Estado soviético se organizó con un fuerte poder central mientras que las autoridades de las repúblicas federadas, autónomas, regiones autónomas y comarcas nacionales eran simplemente administraciones locales que ejecutaba las directrices del centro sin disponer casi de autonomía. A pesar de constituir en algunos casos territorios muy extensos y considerablemente poblados, las repúblicas federadas tenían menos competencias reales que las que disponían los Estados de la unión americana, o los Länder de la República Federal de Alemania. No obstante, ello no fue óbice para que la nutrida burocracia surgida del sistema stalinista afincara su poder en las repúblicas respectivas, convirtiéndolas en especie de satrapías de los imperios antiguos, pero disponiendo de importantes prerrogativas. Ello explica que precisamente fueron muchos de los grupos de poder de las repúblicas no rusas, quienes frenaron las transformaciones impulsadas por Mijaíl Gorbachov entre 1985 y 1991.

En muchos casos la geografía política de la URSS se trazó siguiendo los caprichos de tal o cual dirigente de la URSS y debido a la ausencia de libertad y de democracia, los problemas generados por los enfrentamientos históricos entre las nacionalidades no salían a la luz y cuando se manifestaban eran cortados de raíz, apelando al “internacionalismo proletario”, desconociendo muchas veces las cuestiones históricas y culturales.

La lucha contra la religión no impidió, sin embargo, que en muchas casas se mantuvieran las prácticas religiosas, especialmente en el caso de las generaciones anteriores. Mientras el poder soviético promovía el ateísmo, las diversas religiones mantuvieron su influencia en muchas familias, fueran ortodoxas, musulmanas, católicas, protestantes, judías o de alguna otra confesión religiosa. De alguna forma, la religión y las tradiciones culturales e históricas fueron los elementos de preservación de las respectivas nacionalidades.

Sin embargo, los conflictos estuvieron latentes y comenzaron a manifestarse abiertamente, después de que Gorbachov abriera la “caja de Pandora” con su famosa trilogía: perestroika (reestructuración), glasnost (transparencia informativa) y democratización. Los conflictos entre armenios y azeríes por el control del enclave de Nagorno-Karabaj (territorio dentro de Azerbaiján, poblado mayoritariamente por armenios) llevaron a una violenta guerra entre 1988 y 1994. El conflicto entre georgianos y osetios del sur (Osetia del Sur era una región autónoma dentro de Georgia) comenzó en 1989 y se convirtió en guerra entre 1991 y 1992 y ha tenido nuevos episodios en el siglo XXI. En 1991 el Parlamento de Osetia del Sur declaró la independencia y su intención de unirse al Osetia del Norte, que es una república autónoma dentro de la Federación Rusa. En la misma región del Cáucaso a principios de los 90 se desarrolló el conflicto georgiano-abjasio, debido a las intenciones de la República Socialista Soviética Autónoma de Abjasia de independizarse de Georgia. Recientemente, otro escenario de conflicto ha sido en Ucrania en la que gran parte de la población del lado oriental favorece una reunificación con Rusia, mientras que Ucrania reivindica la indivisiblidad de su territorio. Rusia ha apoyado la posición de los rebeldes pro-rusos. Esto, solo por mencionar algunos ejemplos.

Detrás de la mayor parte de conflictos están los intereses geopolíticos y económicos de Rusia que, a través de ellos, reafirma su posición como potencia regional pero con aspiraciones de potencia global, por lo que no sería descartable que utilizara la fuerza militar para conseguir sus intereses estratégicos como hizo con Crimea.

Notas.

(1) En 1922 el Buró Político del PCR (b) estaba formado por siete miembros: Lenin, Trotsky, Stalin, Kámenev, Zinóviev, Rykov y Tomsky, mientras que Bujarin, Kalinin y Mólotov eran miembros suplentes.

(2) En ese entonces las repúblicas de Asia Central estaban incorporadas en la RSFSR y en la visión de Lenin, serían repúblicas autónomas dentro de la RSFSR.

(3) La RSFST existió desde 1922 hasta 1936 cuando en la nueva Constitución, la llamada Constitución de Stalin, Georgia, Armenia y Azerbaiján adquirieron el status de repúblicas federadas.

(4) Tras la disolución del Imperio Ruso, se establecieron repúblicas democráticas en Armenia, Georgia y Azerbaiján que pretendieron la independencia de sus territorios respectivos y se enfrentaron en tal propósito al régimen soviético. El Ejército Rojo se impuso y logró constituir repúblicas soviéticas en los tres territorios.

Referencias.

Lenin, Vladimir (1922) Carta al Congreso del 24 de diciembre de 1922. Obras Completas.

Service, Robert (2000) Lenin. A biography. Macmillan Publishers, London.

Volkogónov, Dmitri (1994) Lenin: A new biography. Free Press. Estados Unidos

Autor

Nací en La Habana, Cuba, el 1 de abril de 1958. Vivo en Cali, Colombia desde 1989. Estudié Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana e hice mi Doctorado en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente soy Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Desde 1990 trabajo como profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, en la que me desempeñado como Director del Departamento de Economía entre 1995 y 2002 y entre 2006 y 2012. En 1989, al llegar a Colombia, fui profesor en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Entre 1984 y 1988 trabajé como Investigador de Mercados Internacionales en el Fondo Cubano de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura de Cuba y entre 1981 y 1984 fui Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, Cuba. Mis intereses intelectuales abarcan un amplio espectro de temas que van desde problemas relacionados con la economía política internacional, la historia económica mundial, la historia del pensamiento económico, la política económica y los modelos de desarrollo hasta aquellos relacionados con la cultura y las artes, especialmente, la ópera, el ballet, el cine, el teatro, la literatura y las artes visuales. Este blog estará dedicado a mis temas de interés, así como a la difusión de mis notas de clase para mis cursos en la universidad.

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